Al escuchar esas palabras del profesor
mi cabeza giró automaticamente hacia _____, ella simplemente se
limitaba a sonreir. Algo que la hacía parecer una chica tierna.
-El destino nos pone juntos.- contestó
volviendo su cara para observarme.
Fije mi mirada en sus preciosos ojos, y
me quede embobado, de nuevo, mirandola por un rato, hasta que me dí
cuenta y rapidamente aparte la mirada.
-Eso parece.- me limite a sonreír y a
seguir atendiendo en la clase, el trabajo lo tendríamos que entregar
después de Navidades. Por suerte teníamos tiempo.
-Bueno, podríamos empezar el trabajo
hoy si quieres.- comentó
-Me parece bien.- le contesté
-¿Quedamos esta tarde en mi casa?.-
preguntó
-¿Estas loca?, no volveré a ir nunca
mas a tu casa.- abrí los ojos como platos. Ella empezó a reírse,
no entendía por que, pero verla sonreír hizo que mi corazón
latiera a mil por hora.
-No como, tranquilo.- comentó una vez
que pudo disminuir su risa.
-No es por ti, no quiero que tu
adorable hermana arme otro escandalo.-
-Bueno, ¿entonces donde lo hacemos?.-
preguntó ya, mas tranquila
-En mi casa, vente a la salida de la
universidad y almorzamos en mi casa y ya hacemos el trabajo.- comenté
sonriendo
-Vale.- sonrió.-
El timbre empezó a sonar indicando que
la clase había acabado, _______ se levantó de su asiento, me dió
un beso en la mejilla y se fué alejando poco a poco entre la
multitud.
No sé por que, pero todo esto me
resulta muy raro. Algo le a tenido que pasar para que de un día para
otro haya cambiado tanto.
El día continuó tranquilo, cada vez
que me cruzaba con _____ había momentos de miradas inexplicables. Me
gustaba su nuevo comportamiento. Mucho mas de lo que debería.
La hora de la salida llegó, fuí a la
gran puerta de rejas y me apoyé sobre el gran tronco del secuoya y
esperé a que saliera _______.
Estaba mirando a la entrada para ver si
la veía a lo lejos pero nada. Alguien se acercó por detras y me
tapó los ojos con sus manos.
-¿Quien soy?.- dijo una voz aguda.
Seguramente sería la voz de una chica. Puse mis manos encima de las
suyas y empecé a acariciarlas, eran suaves y a simple tacto se
notaban delicadas.
-Una chica.- contesté
Y aquella pequeña voz aguda empezó a
reírse, esa risa, la cual hacía que mi corazón se acelerara a mil
por horas con tan solo una simple e insignificante carcajada.
-_____.- dije riéndome
-Chico listo.- aparto las manos de mi
cara y me dí la vuelta haciendo que nuestras caras quedaran a muy
poca distancia, demasiado diria yo.
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