martes, 3 de diciembre de 2013

Capítulo 7.




Al escuchar esas palabras del profesor mi cabeza giró automaticamente hacia _____, ella simplemente se limitaba a sonreir. Algo que la hacía parecer una chica tierna.

-El destino nos pone juntos.- contestó volviendo su cara para observarme.
Fije mi mirada en sus preciosos ojos, y me quede embobado, de nuevo, mirandola por un rato, hasta que me dí cuenta y rapidamente aparte la mirada.

-Eso parece.- me limite a sonreír y a seguir atendiendo en la clase, el trabajo lo tendríamos que entregar después de Navidades. Por suerte teníamos tiempo.

-Bueno, podríamos empezar el trabajo hoy si quieres.- comentó

-Me parece bien.- le contesté

-¿Quedamos esta tarde en mi casa?.- preguntó

-¿Estas loca?, no volveré a ir nunca mas a tu casa.- abrí los ojos como platos. Ella empezó a reírse, no entendía por que, pero verla sonreír hizo que mi corazón latiera a mil por hora.

-No como, tranquilo.- comentó una vez que pudo disminuir su risa.

-No es por ti, no quiero que tu adorable hermana arme otro escandalo.-

-Bueno, ¿entonces donde lo hacemos?.- preguntó ya, mas tranquila

-En mi casa, vente a la salida de la universidad y almorzamos en mi casa y ya hacemos el trabajo.- comenté sonriendo

-Vale.- sonrió.-
El timbre empezó a sonar indicando que la clase había acabado, _______ se levantó de su asiento, me dió un beso en la mejilla y se fué alejando poco a poco entre la multitud.
No sé por que, pero todo esto me resulta muy raro. Algo le a tenido que pasar para que de un día para otro haya cambiado tanto.
El día continuó tranquilo, cada vez que me cruzaba con _____ había momentos de miradas inexplicables. Me gustaba su nuevo comportamiento. Mucho mas de lo que debería.
La hora de la salida llegó, fuí a la gran puerta de rejas y me apoyé sobre el gran tronco del secuoya y esperé a que saliera _______.
Estaba mirando a la entrada para ver si la veía a lo lejos pero nada. Alguien se acercó por detras y me tapó los ojos con sus manos.

-¿Quien soy?.- dijo una voz aguda. Seguramente sería la voz de una chica. Puse mis manos encima de las suyas y empecé a acariciarlas, eran suaves y a simple tacto se notaban delicadas.

-Una chica.- contesté
Y aquella pequeña voz aguda empezó a reírse, esa risa, la cual hacía que mi corazón se acelerara a mil por horas con tan solo una simple e insignificante carcajada.

-_____.- dije riéndome

-Chico listo.- aparto las manos de mi cara y me dí la vuelta haciendo que nuestras caras quedaran a muy poca distancia, demasiado diria yo.

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